19 de agosto de 2010

Panes tradicionales en el Sudoeste de Francia

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Aquitania y Mediodía-Pirineos
Fuente mapa base: Wikipedia

Las regiones Aquitania y Mediodía-Pirineos del sudoeste francés conforman en la actualidad un territorio que coincide en gran medida con el correspondiente a la región cultural de Gascuña, razón por la cual me ha parecido conveniente considerar ambas regiones como una única entidad desde el punto de vista gastronómico.


La Aquitania es una región multicultural del sudoeste en la que se habla, además del francés, el occitano (en sus variantes gascona y bearnesa), el vasco y el dialecto de Saintonge (el Saintongeais, derivado de la Lengua de Oïl). Inmersa en su práctica totalidad en la región cultural de Gascuña, la Vasconia de los romanos, visigodos y francos, Aquitania incluye además el Bearne y el País Vasco Francés.
Dunas y bosques en Aquitania (Fuente: Wikipedia)

Su geografía es igualmente variada, con paisajes tan dispares como playas interminables repletas de dunas en la costa atlántica, la mayor extensión boscosa de Francia (las Landas), fértiles valles de gran riqueza vitícola, frondosas y suaves colinas o agrestes parajes pirenaicos. Conforman la región los departamentos administrativos de Gironda, Dordoña, Lot-y-Garona, Landas y Pirineos Atlánticos.


Mediodía-Pirineos, la mayor región en extensión de la Francia metropolitana, es considerada como el crisol latino de la civilización francesa por su fuerte impregnación en la cultura occitana; nótese que el blasón de la región representa la cruz occitana o cruz cátara. En su época post romana y tras diversas convulsiones por oleadas invasoras de galos, celtas y vándalos, la región cae en manos de los visigodos que, por fortuna, promulgan la continuidad del Derecho Romano (Breviario de Alarico) y permiten conservar un elevado grado de civilización. Sucesivas herejías como el Arrianismo (siglo VI) y el Catarismo (siglo XII) aportaron nuevas invasiones y represiones siempre en detrimento de la relevancia del territorio.
Hasta ocho departamentos administrativos (Lot, Tarn-y-Garona, Aveyron, Gers, Alta-Garona, Tarn, Altos Pirineos y Ariège) conforman este vasto territorio, en el que sin duda los paisajes de montaña y tierras altas tienen gran relevancia; El Monte Perdido, el Canal du Midi así como ciertos parajes de la ruta de peregrinación del Camino de Santiago han sido declarados por la UNESCO patrimonio de la humanidad.

Paisaje cercano a los Pirineos (Fuente: Wikipedia)

Tanta riqueza cultural y paisajista se ve en consecuencia reflejada en su gastronomía y, por supuesto, en  la afortunada existencia de una gran variedad de panes y otros productos relacionados.

Panes tradicionales de Aquitania.


La región ofrece un amplio surtido de especialidades, desde delicados y bien definidos panes blancos hasta rotundos panes rústicos.

Quizás sea uno de los más conocidos la Corona Bordelesa o Corona de Burdeos, formada tradicionalmente (tal como cita Mouette Barboff en su libro "Pains d'hier et d'aujourd'hui")por ocho o nueve bolas unidas entre sí, llamándose Corona Gascona cuando es de seis bolas; también toma a veces el nombre de Corona de los Reyes Bordelesa. Su presentación actual es en piezas de medio kilo, aunque en el pasado había llegado a pesar hasta cinco kilos.

Corona Bordelesa (Imagen: Panis Nostrum)

Por ser originalmente un pan de campaña, los panaderos artesanos la elaboran con harina de trigo tipo 65 y harina de centeno tipo 130 en una proporción del 20% sobre la harina de trigo, fermentándose con una mezcla de levadura fresca y prefermento líquido o masa madre. Otras versiones más recientes ofrecen un producto basado solo en harina blanca de trigo y enriquecido con aceite y huevos.

El Pan Gascón es un pan elaborado con masa madre que presenta, además de un curioso formado por enrollamiento similar al del  croissant, una gruesa y crujiente corteza que le garantiza una larga conservación, fruto de una cocción muy lenta.
Pan Gascón (Imagen: Panis Nostrum)

Se elabora principalmente en la región de la Garona aunque, muy cerca pero ya en la región de Mediodía-Pirineos (dpto.Tarn-y-Garona), existe un pan prácticamente idéntico llamado Pain de l’Agenais. La única diferencia entre ambos es el sentido del enrollado; La lengua de masa acaba en la parte inferior en el caso del Pan Gascón y en la superior en el caso del Agenais. Pueden alcanzar pesos de entre 3 y 5 kilos.

Más al sur, en el departamento de Pirineos Atlánticos y más concretamente en el llamado País de Bigorra (Bigorre en francés, Bigòrra en occitano), destaca el pan llamado Le Tignolet, también denominado Pain de Bigorre. Es una hogaza de uno o dos kilos, elaborada con masa de la producción anterior y a la que en invierno se añade una pizca de levadura fresca para completar el levado en tiempo razonable. La masa se pliega y entalla antes de su introducción en el horno de tal manera que genera una protuberancia rayada en la parte superior; se hornea a 250ºC con adición de vapor. A la salida del horno se cepilla para poder apreciar su hermoso color dorado. Es un pan de larga conservación. No he conseguido ninguna imagen fiable de este pan.

Finalmente, el Pain de Méture (pan de mistura) del Bearne, tal como nos recuerda Mouette Barboff en "Pains d'hier et d'aujourd'hui", es el último vestigio de los antiguos panes de esta zona pirenaica, elaborados a partir de mezclas de harinas como la de trigo / cebada, trigo / trigo sarraceno / centeno / cebada y, finalmente tras la aparición en escena en el siglo XVI del maíz importado del Nuevo Mundo, la mistura que sobrevive aún hoy de trigo / maíz. Como casi todos los panes tradicionales basados en el maíz, su uso y proporción respecto al trigo se reforzaban en épocas de penuria económica. No dejan de resultar curiosos los apelativos utilizados para designar el maíz en esta parte de Europa: bled de Turquie en Francia, grano turco en el norte de Italia, blat de moro en Cataluña, … Otro día me extenderé en este asunto.
El Pain de Méture se elabora con harina de maíz recolectada de noviembre a Diciembre (de mayor porcentaje en humedad y azúcares), acabando la temporada en primavera, ya que lo panes de maíz se conservan muy mal con el calor. La proporción trigo / maíz suele ser de 1 / 5. El alto grado de hidratación de su masa obliga a elaborarlo en moldes de terracota o metálicos, forrados con grandes hojas de col para preservar la masa de la alta temperatura a la que se produce la cocción,  conservar en buena parte su humedad y aportar una cierta acidez al pan resultante..
Es un pan de miga muy densa y húmeda, con una vistosa corteza  oscura y cuarteada. Se consume normalmente en finas rebanadas tostadas, acompañando las tradicionales sopas de legumbres del Bearne, como la Garbure béarnaise.

Garbure bearnesa (Fuente: Office de Tourisme Coeur de Béarne)

En ocasiones festivas, la masa es enriquecida con huevos y leche, produciendo una especie de denso bizcocho que se degusta fresco.
Este pan tiene una cierta similitud con las broas o boronas de maíz, también cocidas sobre hojas de col, en el norte de Portugal y Galicia.


Panes tradicionales del Mediodía-Pirineos.



Pain Tordu du Gers. Gers da por lo general nombre a esta especialidad, aunque es un pan elaborado también en el vecino departamento de Lot-y-Garona, con alguna diferencia en su composición (no lleva centeno); algunos autores lo situan tambien en otras áreas del centro y sur de Francia, como especifica Mouette Barboff.

Pain Tordu du Gers (Imagen: Panis Nostrum)

De su capítulo "Le tordu du Gers et de Gascogne" del libro "Pains d'hier et d'aujord'hui", extraemos que se trata de un pan de campaña, es decir, con cierto porcentaje de centeno acompañando al trigo, fermentado con masa del día anterior y levadura fresca; su seña distintiva es el formado, que podríamos definir como hendido en dos lóbulos bien diferenciados y posteriormente torcidos con dos, tres y hasta cuatro torsiones, en función de la costumbre local. La peculiaridad del formado le confiere una sabrosa miga algo más compacta de lo esperable y su prolongada cocción garantiza un buen grado de conservación. Antiguamente llegaba a pesar de 4 a 5 libras, aunque hoy en día su peso es sensiblemente menor, alrededor del kilo. Es un pan todo uso adaptable a cualquier tipo de comida y circunstancia, aunque seria imperdonable no acompañar con él las renombradas y numerosas sopas regionales como la Poule au pot del buen rey Enrique IV o el Tourin aux raves du Quercy.

Portemanteau de Toulouse. Aquí también su forma peculiar de enrollamiento de la masa en los extremos le distingue y otorga el nombre de portemanteau (percha), aunque también se le identifica popularmente como el "hueso o el teléfono" (Mouette Barboff). Recuerda un poco el Pan de Moños de Binéfar (Aragón).
Portemanteau de Tolosa (Imagen: Panis Nostrum)

Realizado antiguamente con sémola fina de trigo duro, utiliza levadura fresca y masa fermentada para producir un bello pan dorado de corteza fina y crujiente, miga ligera y alveolado regular, que se distingue por su sabor y su buena conservación.
Perfecto para acompañar las famosas salchichas de Tolosa, o un contundente Cassoulet.

L'Échaudé de l'Aveyron. Se trata de un pan ácimo perfumado con anis, pequeño y de forma triangular, en el que la masa es escaldada en agua muy caliente y escurrida antes de su cocción en el horno, a alta temperatura. El producto resultante es muy duro y de larga conservación; tan duro que se les daba a los pequeños para morderlos y aplacar así las molestias producidas por la dentición.

Échaudés de l'Aveyron (Fuente: Gastronomie Le Moulin - Aveyron)

Esta especialidad se mueve en la difusa línea que separa los panes de los dulces, línea que actualmente se traspasa decididamente cuando se enriquece con huevo, azúcar o miel, dando lugar a los famosos Janots.
Su receta es muy antigua, apareciendo en un documento datado en 1202; no obstante, la adición de semillas de anis en la masa fué un refinamiento posterior.
Los interesados pueden seguir la siguiente receta:
Anadir 20g de sal, 10g de semillas de anís, 10g de semillas de hinojo y 400g de agua tibia por cada kilo de harina.
Amasar con fuerza (es una pasta muy seca), extender y cortar círculos de unos 5cm de diámetro; de cada círculo formar a continuación un triángulo. Echar en agua salada hirviendo y retirar cuando floten en la superficie; escurrir y hornear a temperatura moderada una media hora.
Suelen degustarse con vino dulce.

Otros panes. Citaré algunos panes más, de los que por desgracia no dispongo por el momento de más información que la citada a continuación:

   - La Ravaille de Tolosa, un pan que se elabora con los restos de masa recuperados en el obrador; su forma es indefinida y cambia con la costumbre de cada panadero. Ravaille en francés tiene el sentido de "mal hecho", "pegote", chapuza",...

   - Pain Crestou, originario de Aubrac, al norte del departamento de Aveyron. Es un pan con adición de granos de cereales.

   - Pain Croustilot, pan tradicional y sin aditivos  elaborado exclusivamente con harina de trigo  del Lot, nacido de un proyecto común entre cerealistas, almaceneros, molineros y panaderos, que lo han patentado con el siguiente logo:


Se trata de un pan de miga suave y esponjosa, corteza crujiente, gusto sutil y buena conservación.

   - La Flambade, Flambadelle o Flambelle, del departamento de Gers. No hay por el momento más información.

   - Le Quatre-banes des Bergers, del departamento Altos Prineos. No hay ninguna información por el momento


Algunas elaboraciones.

- La corona Bordelesa.
 Ingredientes originales para una corona de ocho bolas. Receta adaptada a partir del libro "Pain d'hier et d'aujourd'hui" de Mouette Barboff.
500g de harina de trigo T65 (*)
100g de harina de centeno T130 (**)
375g de agua (65% hidratación)
150g de masa fermentada (***)
10g de levadura fresca
15g de sal (****)
Observaciones a la receta:
(*) En mi caso, harina blanca de trigo Rincón del Segura
(**) Utilicé harina blanca de centeno de Galicia, 72% de extracción (¡qué gran harina!)
(***) Prefermento un poco menos hidratado de lo normal, aprox. 60-70%. Si el que tenemos es 100% hidratado corregir la cantidad total de agua en consecuencia.
(****) Me ha parecido mucha sal; me he quedado en el 2%, es decir, 10g

Elaboración:
El primer problema a resolver es en qué banetón vamos a formar la corona; dificilmente tendremos uno adecuado a este uso (podeis encontrarlo por ejemplo aquí). Para una primera experimentación podemos salir del paso con una fuente de plástico y un taper redondo, puesto del revés, en su centro. Cubrir con un paño de lino o film transparente y enharinar abundantemente.

Preparamos la masa mezclando los ingredientes y amasando hasta obtener una masa fina y elástica, que dejaremos reposar en bloque una hora o menos, lo justo hasta doblar su volumen.
Dividimos la masa en 9 bolas de igual peso y boleamos con suficiente tensión pero sin rasgar la masa. Una vez acabada de bolear la última pieza, cogemos la primera y aplanamos con rodillo hasta formar una masa circular de un diámetro tal que cubra el centro del baneton hasta la mitad del hueco de las bolas; en función de la tenacidad de la masa, habrá que hacer esta operación en varias veces, con reposos intermedios.

Una vez formado el fondo de la corona, pincelamos su borde con aceite (1 o 2cm) y depositamos cada una de las bolas, procurando repartir bien el espacio disponibles para obtener al final bolas lo más iguales posibles.

Con un cuchillo bien afilado o el lame, efectuamos cortes en la masa que sirve de base, desde cada uno de los espacios existentes entre las bolas hasta el centro; plegar cada triángulo formado sobre la bola correspondiente hasta despejar de masa el centro del banetón. Cubrimos con un plástico para evitar que se reseque la masa y dejamos fermentar aproximadamente 75 minutos.

Ponemos encima de las bolas una hoja de papel sulfurizado y la bandeja de transferencia; damos la vuelta al conjunto hasta que se despegue toda la masa (si el baneton estaba bien enharinado no tiene porqué haber problemas en este punto).

Pasar al horno dónde efectuaremos la cocción aproximadamente 40 minutos a 240ºC, con abundante vapor, hasta obtener una buena coloración. Si se desea mejorar la presentación, se puede pincelar con clara de huevo o huevo batido la zona de las bolas, previamente a su introducción en el horno. Dejamos enfriar y he aquí el gratificante resultado, donde podemos observar como se despega el fondo de la corona, gracias al pintado con aceite anterior:
Corona Bordelesa (Imagen: Panis Nostrum)

En la suela de la corona, aún son visibles los triángulos de masa recortados, completando la belleza de este pan:
Corona Bordelesa (Imagen: Panis Nostrum)

Troceamos (a mano, por supuesto)
Corona Bordelesa (Imagen: Panis Nostrum)
... y degustamos con cualquier buen plato contundente.

- El Tordu du Gers:

Receta para un pan de medio kilo. Receta adaptada a partir del libro "Pain d'hier et d'aujourd'hui" de Mouette Barboff.
400g de harina de trigo T55 (*)
40g de harina de centeno T130 (**)
250g de agua
130g de masa fermentada (***)
6g de levadura fresca
8g de sal
2g de malta
Observaciones:
(*) Para que los pastones tengan suficiente consistencia he utilizado 250g de harina blanca de trigo Rincón del Segura y 150g de harina blanca de fuerza (W380)
(**) Harina blanca de centeno de Galicia, 72% de extracción
(***) Misma consideración que en el caso de la corona bordelesa.

Elaboración:
Mezclar los componentes y amasar hasta obtener una masa lisa que supere la prueba de la membrana. Efectuar un corto reposo de bloque de solo media hora; esto es importante para facilitar el formado. Formar un pastón y dejar relajar unos 10 minutos.


Aplanar el pastón y efectuar un pliegue de cada lado largo hacia el centro.

Con la ayuda de un rodillo fino enharinado, efectuar un hendido hasta casi separar los dos lóbulos marcados; dar la vuelta y volver a marcar el hendido.

Juntar ambas partes (bien enharinadas y efectuar una torsión de 2 o 3 vueltas.

Dejar fermentar sobre una couche o un banetón apropiado (ha de ser largo). Fermentar una hora escasa.

Cocer en el horno a 230ºC, con vapor, durante media hora.
Pain Tordu du Gers (Imagen: Panis Nostrum)

La verdad es que conseguir un buen formado no es fácil; el grado de tenacidad de la masa y el punto justo de fermentación son la clave del mayor o menor éxito.
Pain Tordu du Gers (Imagen: Panis Nostrum)
Otro todo terreno que va bien con todo.

- El Portemanteau de Tolosa:

 Receta original para dos panes de una libra. Receta adaptada a partir del libro "Pain d'hier et d'aujourd'hui" de Mouette Barboff.
500g de harina de trigo T55 (*)
300g de agua fría (**)
110g de masa fermentada (***)
3g de levadura fresca de panadero
9g de sal
Observaciones:
(*) Dada la necesidad de obtener una masa fuerte y teniendo en cuenta que originalmente se utilizaba harina de trigo duro, he utilizado sémola de trigo De Cecco, adquirida en La Italiana.
(**) He subido el porcentaje de hidratación del 60% al 65%, para adaptarlo a la harina utilizada, es decir 325g.
(***) Prefermento al 70% de hidratación en mi caso.

Elaboración:
Mezclar los ingredientes, excepto la levadura y la sal, que serán incorporados más adelante, hasta obtener una masa homogénea. Amasar hasta obtener una masa bien elástica, muy importante en este caso; la levadura es añadida a medio amasado y la sal en la fase final del mismo.


Reposar brevemente unos 10 minutos y pasar a la división y boleado. Reposar 20 minutos.
Formar unos pastones alargados bien tensionados, como si hiciéramos baguettes, aplanando ambos extremos:

Con ambas manos, recoger la masa de los extremos hacia el centro, estirando al mismo tiempo y dejando sin enrollar el tercio central del pastón:

Recoger la pieza hacia el centro y depositar boca abajo sobre una couche de lino para proceder a una fermentación no muy larga para no perder fuerza en la masa (en esta prueba, 1h15 a 26ºC).

Hornear a temperatura alta (250ºC) unos 10 minutos con vapor, pasando posteriormente a 220ºC durante otros 20 a 30 minutos más. Este es el resultado:
Portemanteau de Tolosa (Imagen: Panis Nostrum)

La verdad es que no me ha salido medio bien hasta el cuarto intento; como en el caso del Tordu, es importante una cierta tenacidad de la masa (sin pasarse) y un grado de fermentación justito para que la pieza se "desenrolle" en el horno y adquiera la forma característica.

La miga es suave, esponjosa y de alveolado bastante regular:
Portemanteau de Tolosa (Imagen: Panis Nostrum)

la corteza ha salido un poco más gruesa de lo que debiera. Lo seguiremos intentando, no es un pan fácil...

13 de junio de 2010

El pan en Friuli-Venezia Giulia y las Pancogole

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Era mi primera visita a la región autónoma italiana de Friuli-Venezia Giulia; la empresa en la que he trabajado toda la vida hasta hace poco, había comprado recientemente una fábrica de polímeros en San Giorgio di Nogaro, cerca de Udine, y estábamos dando los primeros pasos para la integración de todos los sistemas de gestión (angelicos...). Como las penas con pan son menos, esa buena gente nos invitó a cenar y ahí fue donde empecé a descubrir las excelencias gastronómicas de la región, panes  y postres incluidos, por supuesto. Esas comidas fueron lo mejor de aquella aventura, diría que lo único bueno porque, ya se sabe, las absorciones siempre son traumáticas (sobre todo para el absorbido) y desapacibles, por decirlo de una manera muy suave.
En esa cena me enteré, gracias a un ingeniero muy enterado en temas de genealogía, heráldica y afines, que mi apellido tenía su origen en la región; yo conocía mi ascendencia italiana que se remonta cuatro generaciones en el tiempo, pero no tenía ni idea de qué lugar de Italia podían proceder mis antepasados.
En cualquier caso, el buen recuerdo de las comidas y cenas de trabajo y el conocer mis posibles y remotos orígenes, hicieron que sienta desde entonces una especial simpatía por Friuli-Venezia Giulia , región más oriental de la Italia continental.

Fuente mapa: Flanker - Wikimedia Commons

La búsqueda de información fiable sobre nuestros panes tradicionales españoles es difícil, larga y tediosa, por lo que a veces me desespero y no me resisto a la tentación de buscar en casa de los vecinos que, para qué nos vamos a engañar, tienen tantos buenos panes tradicionales como nosotros, si no más. Tras una primera incursión por Francia, Italia se me antojaba muy atractiva y, ¿porqué no empezar por "mi" región?


El pan en Italia (cuatro generalidades).

Una primera y muy breve visión geográfica sobre el pan en Italia, dividida en dos claras macrorregiones en cuanto al pan se refiere: en la parte septentrional, popularmente definida como "mangiapolenta" (comedora de polenta), el pan que no fuera de maíz ha sido considerado un lujo y por lo tanto consumido preferentemente en festivos; su formato suele ser por lo general pequeño, de miga ligera y muy esponjosa, y de corteza crujiente.
En el centro y sur de Italia, prevalecen los formatos más grandes, comúnmente en forma de hogazas procedentes de masas más consistentes, elaboradas para una conservación prolongada. Sorprende el aspecto tosco y primitivo de la mayoría de las hogazas, de formas poco definidas y sin más cortes que los producidos de forma natural en la cocción.
Evidentemente, esta es una división muy generalizante y basada sobre todo en la distribución de panes tradicionales, división que poco a poco va difuminándose por la colonización de formatos y tipos de panes más recientes y de procedencia menos genuina.


Panes tradicionales de la región.

Por su situación, la región de Friuli-Venezia Giulia ha sido durante siglos una encrucijada de lenguas y culturas en disputa permanente entre  la Serenísima Venecia y el Imperio Austrohúngaro; al menos en términos gastronómicos, este tipo de situaciones suele ser de lo más enriquecedor, como es palpable por poco que se conozca la región.

Fuente mapa: Rarelibra - Wikimedia Commons

Sus panes tradicionales reflejan por supuesto las distintas culturas de las que son herederos; no podían faltar los panes con maíz:
   - El Grispolenta, gruesos y crujientes grisines típicos de la Carnia, tierra de polenta al norte de Udine comprendida entre los Alpes Cárnicos (Alpi Carniche) y el río Tagliamento.
Estos panes rústicos, fragantes y crujientes, solo pueden encontrarse hoy en día en algunos hornos antiguos de esta región, aunque en el pasado su distribución llegaba a las provincias de Gorizia y Trieste.
   - El Pane di Mais, que de ser considerado un pan pobre de campesinos ha evolucionado a ser un manjar escaso y deseado, sobre todo en territorio Friulano. Realizado con una mezcla de harina floja de trigo y harina de maíz, su forma pretende recordar con sus cortes una mazorca de maíz.

El origen campesino también queda claramente evidenciado en la composición de los panes, en los que el valioso trigo se ve complementado por otros cereales normalmente más asequibles, como la cebada o el centeno:
   - El Pane Bruno, de una mezcla de trigo, cebada y centeno, variable en función de la mayor o menor disponibilidad de la siempre escasa harina de trigo; existe una clara referencia en 1682 de este pan en una comedia de Nolant de Fatouville (dramaturgo francés de la Comedia Italiana), Arlequin mercure galant, en la que el protagonista lo califica de "pan muy gris, más adecuado para galleta de convictos que para satisfacer el apetito de la gente honesta"...
   - El Pan de Frizze, estrechamente vinculado a la matanza del cerdo; frizze es una palabra en dialecto friulano que significa chicharrones (en italiano, ciccioli di maiale). Solo se encuentra en la región de Friuli y se produce de forma artesanal únicamente en la temporada invernal.
   - El Pan di Sorc, pan dulce y especiado elaborado sobre todo por Navidad con una mezcla de "maíz cinquantino", trigo y centeno; por fortuna, este pan está en plena fase de recuperación a través de una marca de calidad tutelada por la Cámara de Comercio de Udine.


La zona de Trieste, de mayor ascendencia austríaca/eslava, nos regala un par de panecillos de miga abizcochada por la adición de grasas:
   - La Rosetta o Kaiser, clásico panecillo tipo viena, marcado con cinco cortes en forma de estrella rotante; utiliza aceite como aditivo graso para conseguir su típica corteza fina y miga esponjosa y suave.
   - La Biga Servolana, delicioso doble panecillo para compartir (similar al sübrot), elaborado con harina blanca de trigo; su corteza es dorada y crujiente y la miga blanca, abizcochada, de alveolo pequeño y muy esponjosa. Utiliza la manteca de cerdo como aditivo graso.

Completa la aportación eslava un curioso pan de tipo semi bregado:
   - El Cornetto Istriano. Este pan pasó a formar parte de las especialidades de pan blanco tradicionales de Trieste a partir de los años cincuenta, gracias a los panaderos de Istria, que a raíz del éxodo producido por la anexión de esa región a Italia, dejaron sus tierras de origen para engrosar el gremio de la capital Giuliana.

De todos ellos quizás el más conocido sea la Biga Servolana, no solo por su exquisitez sino por el renombre de quienes la hicieron famosa: las mujeres de Servola, las Pancogole, una curiosa historia que no me resisto a explicar.


Historia de las Pancogole.

Pancogola, “mujer que cuece el pan”, es un término del dialecto veneciano derivado del latín “Panis coculae”. Ya en 1589, el Estatuto Municipal de Servola, un distrito de Trieste, regulaba la actividad de las mujeres de Servola que, seguramente para ayudar a la exigua economía de sus familias, se dedicaban a producir de forma artesanal panecillos de pan blanco que vendían por la calle o en los domicilios de las clases más adineradas de Trieste. Dichas mujeres prestaban juramente ante los magistrados comprometiéndose a practicar su arte con diligencia y sin ningún tipo de fraude. La fama de su pan entre los clientes se vio beneficiada por la mala calidad del pan comercial de la época. Esas mujeres valerosas hubieron de sufrir durante siglos muchas dificultades para desempeñar su labor, ya que los comerciantes veían peligrar su hegemonía y urdían toda clase de maquinaciones  para que las autoridades les perjudicaran; debían identificarse al entrar en la ciudad, no se les permitía la venta hasta después de las once de la mañana, se les regulaba la adquisición de harina, algunos panaderos formaban cooperativas para acaparar todo el mercado en detrimento de las pancogole, cosa que consiguieron durante el periodo 1759-1767,… Sin embargo, a veces su esfuerzo y su arte se vieron recompensados, como cuando fueron invitadas a ir a la corte de Viena en 1756 y 1764 para instruir a los panaderos locales. Sus condiciones laborales mejoraron en 1781, cuando pudieron disponer de un lugar cubierto para vender sus productos, pero siempre fueron vigiladas muy de cerca por las autoridades, que les controlaban obsesivamente el peso, precio y la limpieza de sus productos.
Ya en el siglo XX, entre las dos guerras mundiales, se prohibió la venta ambulante de pan, peros las mujeres servolanas continuaron su negocio a escondidas, acabando más de una en la cárcel. La concesión de licencias para vender el pan era cada vez más difícil y su coste, inasumible. Tras una ligera y efímera mejora de las condiciones durante el Gobierno Militar Aliado, las disposiciones sanitarias de 1955 que regulaban la panificación asestaron un duro golpe a las pancogole, que fueron abandonando paulatinamente el oficio hasta su total desaparición en 1972.
El 24 de junio de 2000 se inauguró en una plaza de Servola, en una emotiva ceremonia, una preciosa placa conmemorativa de la ingente labor de esas valientes mujeres a lo largo de cuatro siglos.


Elaboración de la Biga Servolana.


    - Receta:
Biga:
Harina blanca de trigo, de fuerza (ajustar la cantidad en función de la masa final)
50% Agua
0,25-0,50% Levadura fresca

Masa final:
Harina blanca de trigo, floja, tipo "00"
58-60% Agua
25% Biga
1,5% Sal
7-8% Manteca de cerdo (o mantequilla, pero no es tan auténtico)


   - Preparación:
La noche anterior a la elaboración del pan, preparar un biga con harina de trigo de fuerza, en cantidad suficiente para producir un 25% de la harina de la masa final, y el 50% en peso de agua. Añadir una pequeña cantidad de levadura fresca (0,25-0,50%). Amasar hasta conseguir una masa fina y dejar reposar de media hora a una hora para iniciar la fermentación. Guardar en nevera, en un recipiente cerrado.

Al día siguiente, preparar la masa final añadiendo en un bol la harina, el agua y el biga troceado para facilitar su mezcla; mejor no atemperar el biga antes de su utilización, ya que nos interesa que la masa final esté fresquita, ya que le espera un amasado largo y así demoraremos en lo posible el calentamiento excesivo de la masa.
Una vez esté la masa convenientemente amasada (debe quedar un poco menos del punto correcto), la dejamos reposar unos 10 minutos, añadimos la sal y la manteca de cerdo troceada y a temperatura ambiente para facilitar su incorporación y volvemos a amasar unos 10 minutos más.
Reposo en bloque 1h30 a 21-22ºC (no conviene sobrefermentar), hasta doblar o algo menos.



Dividir la masa en porciones de 80-90 gramos y bolear fuertemente.
Reposar 10 minutos y volver a tensar las porciones de masa, situándolas de dos en dos en una couche de lino enharinada, boca abajo y de forma que se unan fuertemente entre ellas.


Tapar para que no se formen excesiva piel y fermentar algo menos de la mitad del tiempo de reposo en bloque.
Pasar al pergamino de hornear boca arriba y manteniendo unidas las porciones de dos en dos; efectuar un corte profundo transversalmente de forma que ambas porciones queden marcadas.


Hornear 30 minutos con horno suave (220ºC), sin vapor. Han de quedar doradas.


En las siguientes fotos podemos apreciar la miga esponjosa al separar las dos mitades...


... Y en un corte transversal, siguiendo el marcado:



Para desayunar, comer, merendar, cenar, ... y lo que sea. Deliciosas.

Para no alargar más el post, dejaré la puesta en práctica de otras recetas de la zona para la siguiente entrada.
Que disfrutéis...